Etiopía
Etiopía es probablemente el país más extraño de África, es la cultura subsahariana más antigua. Os proponemos descubrir estas acogedoras tierras en las que nadie es un turista, venga de donde venga.
En las tierras altas del norte descubriremos el mayor milagro de la cristiandad etíope: Lalibela (la Jerusalén africana), un conjunto de Iglesias labradas en roca. Para admirar este Patrimonio de la Humanidad, tendréis que mirar hacia abajo, porque los templos están excavados en el basalto rojo. Este fascinante conjunto arquitectónico permaneció incomunicado hasta relativamente poco. Por eso los ritos de sacerdotes se han conservado intactos. Tendremos oportunidad de participar y ver los ritos mientras escuchamos como suena la lengua primitiva el “gue’es”.
Navegar por el lago Tana (el tercero más grande de África) y detenernos en sus islas con monasterios del siglo XIV, es una de las paradas que no pueden faltar. Si seguimos las aguas del lago podremos apreciar las majestuosas cataratas que marcan el comienzo del Nilo Azul.
Las distintas Tribus de Etiopia son otro atractivo fundamental de este hermoso país. Los hamer, los mursi, los konso o los dorze.
En Gonda, la antigua capital del Imperio etíope, visitaremos castillos medievales o en Aksum, la ciudad donde se hallaba el palacio de la Reina de Saba. Nos podremos encontrar animales como babuinos o la cabra montesa de Walia en el Parque nacional Simien. Perdernos en el Merkato de Addis Abeba, uno de los mercados más grandes y coloridos de África y compartiremos con las mujeres etíopes la ceremonia del café, la bebida nacional por excelencia.