Islas Svalbard y Lofoten
Aprovechando el eje de la rotación inclinado de la tierra, disfrutaremos de días eternos, tardes en las que el sol acariciara levemente el horizonte y el crepúsculo se convertirá en alba. Son las “noches” blancas, un fenómeno sobrecogedor que no se puede explicar con palabras, solo experimentar.
Tener tantas horas de luz diaria nos permitirá disfrutar al máximo de este reino helado. Nos esperan trekkings por glaciares, excursiones por los fiordos en kayak o en zodiac, donde podremos observar ballenas, belugas, focas y aves de varias especies. También podremos ver renos, zorros del ártico y osos polares, se calcula que hay en torno a 3.000 de estos últimos.
A parte de practicar submarinismo, pesca, senderismo, bici… podremos visitar una ciudad fantasma soviética. Conoceremos el Banco Mundial de Semillas, un centro que tiene como objetivo principal la preservación ante posibles catástrofes naturales. Otras visitas indispensables serán el Museo Vikingo o el Museo del Bacalao.
Por último, gracias a la corriente del Golfo, gozaremos de una clima bastante suave, con una temperatura media de 13º en verano