Mongolia
La mejor época para visitar el país del “eterno cielo azul” es en verano. Convivir con familias nómadas en la estepa rodeado de paisajes desbordantes y un silencio único, donde solo se escucha al viento susurrar las leyendas de Gengis Khan.
A Mongolia se puede ir al encuentro de aventuras en casi todo tipo de terreno, incluso a buscar fósiles de dinosaurio. Este país es tan rico en cultura como en Naturaleza, dependiendo de los días que dispongamos, aficiones e intereses. Le proponemos personalizar su viaje caminando a caballo, a camello, en moto, bicicleta, en 4×4, kayak, esquís o senderismo. Rodeados de paisajes que varían desde el bosque alpino hasta las dunas del Gobi, Mongolia es un paraíso para los aficionados a los largos recorridos en moto.
Algo que no deberíamos perdernos es el Festival anual de Naadam, (en el mes de julio), el país entero se viste de fiesta e incluso en los pueblos más remotos se celebran competiciones de lucha libre, arquería y carreras de caballos.
En Ulán Bator, la capital de Mongolia, podremos visitar el monasterio budista de Gandan, su nombre significa “Gran Lugar del Absoluto Regocijo”. Visitar los imprescindibles de esta ciudad de contrastes, donde los modernos rascacielos conviven con las yurtas tradicionales. La visita a la capital nos servirá para comprobar en directo lo rápido que este país ha cambiado.
Experimentaremos nuestro primer contacto con la cultura y las tradiciones mongolas, recorriendo a pie y a caballo los bellos escenarios del Parque Nacional Gorkhi-Terelj y asistiendo a los cantos difónicos que los chamanes siguen practicando hoy en día. Desde aquí tomaremos rumbo a las Montañas de Altái para acampar con todas las comodidades en los “gers” diseminados por un horizonte hipnótico.
Como los antiguos conquistadores que unificaron las tribus nómadas de la zona y fundaron el primer Imperio Mongol, exploraremos las inmensas estepas con excursiones a misteriosos lagos de aguas perlinas. En la estepa la tierra no es de nadie, es un bien común que todos los pueblos comparten, aman y respetan profundamente y sigue estando igual que en el siglo XIII, cuando el gran Gengis se convirtió en el hombre más poderosos del mundo. Un territorio virgen habitado por pastores que viven por y para sus grandes rebaños de ovejas, cabras, vacas, yaks y sobretodo sus venerados caballos.
Nos alojaremos y degustaremos humildes manjares en los gers, elaborados de la leche de estos animales. Los nómadas fabrican los gers con piel de caballo y las van desmontando a medida que se desplazan en busca de mejores pastos.
La ganadería es la principal fuente de ingresos por lo que los pueblos nómadas viven todavía según las costumbres mongolas de antaño. Seremos testigos de ello en el Valle de Orkhon, declarado Patrimonio de la Humanidad. Mongolia es un país de horizontes interminables donde las maravillas nunca acaban.